Luis Diego-«Para esto te traje a Brasil»… Testimonio de Brecha-Parte II

QUINCE (O SEIS) AÑOS  DE PLANEACIÓN

Originario de São José dos Campos (Brasil), Adriano Dantas viajó a EEUU en el 2003. Allí conoció a La Espada del Espíritu, y desde ese entonces soñó con formar una comunidad de la EDE en Brasil. Pocos años después, otro brasileño, Paulo Machado, se encontraba de misionero en Angola y sentía que Dios le llamaba a vivir una vida comunitaria más profunda. Paulo, encaminado por Adriano, fue a hacer la Brecha en Monterrey, y en el 2017 hizo su compromiso pleno con los Siervos de la Palabra.

En el 2011, Paulo invitó a su hermana, Bruna Machado, a ser brechista en Monterrey; y luego, en el 2015, otros dos jóvenes brasileños, Pedro Ribeiro y Lucas Machado, también fueron brechistas en Jésed, sumándose a una pequeña lista de brasileños conscientes de la existencia de la EDE.

Bruna, Lucas y Pedro regresaron a São José dos Campos con el firme deseo de fundar una comunidad de la Espada del Espíritu en Brasil.

CLARO COMO EL CRISTAL

En el Verano en Misión del 2012, me encontraba una noche, solo, orando en la capilla de la legendaria casa de retiros ‘Castelar’. Fue entonces que escuché una voz que claramente me decía:

“No regreses a estudiar a EEUU. Quédate a estudiar en Monterrey, y haz la brecha cuando acabes tus estudios.”

Claro como el cristal. Me gradué en diciembre del 2017 y el 21 de enero del 2018, me subí a un avión para comenzar mi Brecha en Querétaro. El 7 de agosto de ese mismo año, puse, por primera vez, un pie en Brasil, y, más específicamente, en São José dos Campos, donde me encuentro viviendo actualmente.

Dios es un estratega espectacular. Se tomó quince años en ejecutar su plan para la comunidad de Brasil, y seis años para ejecutar esta parte de su plan en mi vida. Acomodó lentamente cada una de las piezas en su lugar, puso a las personas correctas en el lugar correcto y en el momento exacto. Y nosotros, siervos inútiles, simplemente le hemos dicho: ‘úsanos’. Al parecer, a veces esto es lo único que Dios necesita de nosotros para llevar a cabo sus planes.

BRASIL, TIERRA FÉRTIL

Brasil es un país gigante en todos los sentidos. Su música, sus costumbres, su comida y su gente irradian alegría y calidez incomparables. Después de cuatro meses de intentar -en vano- aprender a bailar samba, jugar futbol, hablar portuñol, comer feijoada, aguacate con azúcar, y pizza de chocolate, puedo decir esto con certeza absoluta: Brasil es tierra fértil. En la guía profética, el Señor ha hablado claramente de que su obra en Brasil no será pequeña, y estoy convencido de que eso es cierto. El Señor va a hacer algo muy grande con la Espada del Espíritu aquí en la Tierra de la Santa Cruz (nombre original que los portugueses le dieron a Brasil), y me llena de gozo y gratitud saber que pude aportar mis cinco panes y dos peces durante los inicios.

Hace unas semanas, nuestro pequeño grupo organizó un CNVC al que asistieron 25 personas, contando servidores y participantes. Durante el momento de la efusión del Espíritu, mientras veía una de las manifestaciones más pacíficas y poderosas que he visto en un CNVC, escuché una voz que -con la misma claridad que la voz que escuché hace seis años- me decía:

“Para esto te traje a Brasil”

Aquel sentir que Dios colocó en mí hace seis años tomó un cumplimiento perfecto, que estoy seguro de que me acompañará por el resto de mi vida.

UN DIOS DE DECISIONES

Sabemos que Dios hace planes generacionales y milenarios, pero nuestras decisiones juegan una parte crucial en el cumplimiento lo que Dios quiere. Decirle ‘sí’ o ‘no’ al Señor tiene implicaciones que jamás podremos dimensionar. Jamás imaginé que ese ‘sí’ que le di al Señor en aquella capilla de Castelar culminaría en otra casa de retiros en São José dos Campos.

Creo que después de esta experiencia, puedo recomendarte que no te resistas a lo que el Señor te esté invitando a hacer, sea lo que sea. A veces solo hay que confiar en que su obra es grande, y que nuestro ‘sí’ juega una parte importante en que sus planes se cumplan.

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