Tiempo de tanta gracia y gozo-Rocío Berenice

Mi nombre es Rocío Berenice Galo, soy de la comunidad Fortaleza de Dios; en San Pedro Sula, Honduras. Tuve la gran bendición de hacer mi Brecha en la comunidad Árbol de Vida en Costa Rica. Quiero compartirles qué fue este tiempo para mí, primero que nada, el Señor me mostró que sus planes son mejores que los míos, pude ver la mano de su divina providencia, pude conocer que es la libertad en Cristo; era una persona muy insegura en diferentes áreas de mi vida, creyendo que era yo la que controlaba mi vida, me costaba mucho dejar a Dios profundizar en aquello que sabía que dolería cambiar.

Pero, durante mi primer mes en la Brecha, le pedí que me destruyera completamente y me mostrara la verdadera hija de Dios que el quería que yo fuera y ¿adivinen qué? Se lo tomó muy en serio. Dios en todo momento me mostró que su gracia me bastaba, me proveyó de sanidad interior, me proveyó para lograr hacer un año; me regaló familias que me enseñaron a amar mi vida en comunidad, una relación única de Dios como Padre, las verdades en su Palabra, confianza y una relación íntima como jamás había logrado tener. En esté tiempo, me apartó sólo para El. Aprendí a amar, de una nueva manera, donde no debo esperar nada a cambio, solo sacrificarme por mis hermanos.

La verdad es que fue un tiempo de tanta gracia y gozo, donde afronte mis temores más grandes y logré darle el control de mi vida El y nadie más. El me dio todo lo que yo necesitaba aún sin que yo lo mereciera, vivo en su infinita misericordia. Estoy completamente segura que mi Dios es un Dios de promesas cumplidas. Fue la mejor decisión que tomé junto a El. Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? Mateo 6, 25-26.

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