MariVi-En El Gozo del Señor

Mi testimonio en El Gozo del Señor 

Al aceptar el llamado a la Brecha que Dios me hizo, sabía que iba a ser un tiempo lleno de bendiciones, retos, tiempo de crecer y aprender. Desde que llegue a Bogotá y conocí a la comunidad “El Gozo del Señor”, comencé a ver que Dios tenía cosas grandes para mi y que quería utilizarme como un instrumento en su obra. Durante mi Brecha pude profundizar mi relación con Dios, sanar, y dejar que Dios me siga moldeando día a día. Fue un tiempo en el que pude formar mi carácter, enfrentar mi miedos y aprender a hacer mi parte confiando en que Dios hará el resto.

En el tiempo en que Dios me permitió estar en la comunidad de Bogotá pude aprender mucho dentro del servicio, además pude poner en práctica todo aquello que aprendí aquí en mi comunidad en Quito. Tuve la oportunidad de estar en varios servicios, aprender en cada uno de ellos y a usar los dones que Dios me ha dado. Pude servir en el programa de adolescentes “Sion”, donde aprendí mucho junto a los otros líderes, fue muy lindo poder ser un apoyo, una hermana y amiga para las chicas dentro de este camino. El usar mi creatividad e incluso mi carrera para cada actividad fue un mnera más de agradecerle a Dios por todas las capacidades que me da. Y esto pude hacerlo no solo en Sion sino tambien en Faro, el grupo de universitarios. Fue una bendición servir juntos a los chicos de Faro y ver la alegría y el celo que tienen los jóvenes por Dios, el poderme abrir a las personas y hablarles de Dios y ver como el Señor iba transformando sus vidas fue uno  de los mejores regalos que pude tener en mi Brecha.

También empecé a utilizar el don de la música que Dios me ha dado y no me atrevía a hacerlo, desde que comenzó mi Brecha el Señor puso delante de mi el reto de enfrentar ese miedo a utilizar mi voz y a tocar la guitarra. No solo me dio la oportunidad de ser parte del ministerio de música sino tambien de apoyar a los  demás a seguir aprendiendo, era una bendición como nos apoyábamos entre todos para crecer en este don y ver como ibamos mejorando cada vez más. Además de tocar en las asambleas Dios me invitó a hacerlo en el movimiento de matrimonios y poder apoyar ahí en la oración con la música.

Además tuve la hermosa oportunidad de servir con niños, ya sea en la comunidad o en el movimiento de matrimonios y aunque nunca lo había hecho pude disfrutarlo muchísimo. El cuidarlos, compartir sus juegos y escuchar sus historias llenaban mi corazón de alegría y veía el amor de Dios en cada uno de sus abrazos, regalos, etc.

Mi tiempo en El Gozo del Señor fue un tiempo lleno de servicio, de crecer, de dar la milla extra, de entregarle todo al Señor, de usar mis dones y sobre todo de enamorarme más y más de Dios buscando solo cumplir Su voluntad. Le doy gracias a Dios por lo que me permitió vivir y por cada uno de los hermanos que me regaló dentro de este pueblo.

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