Encuentro de universitarios en Colombia

Testimonio 

Mi nombre es Juan Camilo Mejía Rojas, un joven que a los 18 años se siente dichoso de servir al Señor; cuando sentí el llamado del Señor a ser parte de su pueblo, tuve que pasar muchas cosas que me hicieron dar cuenta que estaba yendo por un camino equivocado, se dió la oportunidad de vivir un espacio con jóvenes de otras comunidades y realmente me sentía entusiasmado de poder compartir con jóvenes que están en búsqueda de Dios, aman las cosas de El y todo lo  hacen para dar Gloria a Dios.

Iniciando esta aventura, al llegar y ser recibido con tanta emoción por los hermanos de Cali, me lleno de mucha alegría, y me ayudó a continuar con esa expectativa de cómo sería el encuentro con todos. Cada persona de la comunidad te saludaba como si los hubieses conocido hace mucho tiempo, cómo si fueran tus hermanos de toda la vida. Durante la primer actividad en la que éramos cada uno con una identidad definida, decidí no hacer alianzas ni pactos, debíamos cumplir una serie de retos en los que unos eran policías, otros asesinos y otros civiles, yo era un civil, así que decidí aventurarme y cumplir todos los retos, al estar “solo”, sólo dependía de mis capacidades y de mi fortaleza en Dios, cada reto lo puse en el Señor, así fue que poco a poco cumplí con mi objetivo y logré llegar de primero, esa noche sentí que Dios realmente me quería enseñar algo en ese encuentro y que estaba destinado a escucharlo y responderle.

Durante el siguiente día conformamos grupos con hermanos de otras comunidades, repartidos aleatoriamente, vivir esa emoción de luchar como hermanos por un mismo fin para sobrepasar los obstáculos me llevó a darme cuenta de que si puedo hacerlo con mis hermanos quienes estarán con el ánimo, la alegría y las ganas para acompañarme y apoyarme, así entendí mi lugar realmente donde es.

Una de las cosas mas bonitas que me llevo del encuentro es la presencia de Dios en cada uno de quienes están en su búsqueda, ver en los ojos de cada uno de mis hermanos esa sencillez, esa pureza y alegría que caracteriza a Nuestro Señor es realmente valioso, por otro lado, afianzar y fortalecer la relación con mis hermanos de comunidad Faro Bogotá, fue una gran lección y un gran aprendizaje para mi vida, pues me mostró que aún yendo lejos, ellos siempre van a estar presentes, brindándome su compañía, así sea simplemente que compartamos 2 horas a la semana en nuestras asambleas, compartir mucho más, llenó quizá un vacío que sentía hace mucho, y era ese de no poder confiar mis más grandes secretos, de poder reír y contar anécdotas sin ser juzgados, eso para mi es lo más importante, donde sin importar que sea, reirán a tu lado y te apoyarán, con una palabra, una charla, un testimonio, o incluso con algo tan simple como un abrazo.

Considero que el encuentro reavivó mi lucha, y no sólo estando con mis hermanos de comunidad, sino llevarlo a mi familia, a mis amigos, pues si ven en mi a Jesús sentirán esa intriga por conocerlo, por saber como es vivir en su compañía, donde lo que te afecte, se convierta en una fortaleza para seguir adelante; agradezco mucho esta experiencia que me ha dado el Señor, completamente renovado y enviado.

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