Por qué la Brecha Parte I

El baluarte de la Espada del Espíritu ha sido edificado por muchos hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a dejar todo atrás para seguir al Señor. He oído muchas historias inspiradoras de los comienzos del movimiento de comunidad de alianza en los 70’s y 80’s. Muchos jóvenes solteros y casados decidieron mudarse de una ciudad a otra para poder vivir en comunidad cristiana. Dejaron sus trabajos y estudios y la posibilidad de avanzar en una carrera profesional, dejaron amigos y parientes para servir al Señor en una comunidad carismática de alianza. Hoy admiramos los sacrificios que estos pioneros hicieron para construir comunidades cristianas alrededor del mundo y nos beneficiamos del fruto de su labor. Es fácil pensar ahora que ya no necesitamos hacer este tipo de sacrificios. Pero el Señor continúa llamando a muchos jóvenes hoy a tomar decisiones radicales para vivir como discípulos y servir a la Espada del Espíritu. Estamos escuchando al Señor llamando a muchos a que le sirvan generosamente, ofreciendo seis meses, un año, dos años o toda una vida de servicio en la misión de nuestra comunidad de comunidades.

En los meses pasados he tenido conversaciones con jóvenes de diversos lugares en el mundo que están considerando participar del programa de Misioneros Voluntarios en la Brecha de la Espada del Espíritu. Hay un elemento común en las conversaciones que he tenido con ellos: casi todos quieren hacerlo, pero se preguntan sin no será demasiado riesgoso para ellos. Es natural y comprensible que queramos tomar control de nuestro futuro y no perdernos la oportunidad de avanzar en la vida. Después de todo, los brechistas eligen detener su desarrollo profesional por un año o más para servir al Señor en la misión. En ese tiempo se perderán oportunidades de trabajo, oportunidades de ganar entrenamiento profesional, y la posibilidad de establecerse en su estado de vida o encontrar una pareja. Los brechistas a menudo se mueven a comunidades lejos de su país, lejos de las personas que más aman. Probablemente se perderán momentos importantes en las vidas de sus amigos, y tendrán que decir no a muchas cosas que quisieran hacer.Es natural preguntarse si vale la pena el costo y el sacrificio de la Brecha.

Para aquellos considerando el llamado a servir al Señor en el programa de Misioneros Voluntarios en la Brecha, es muy útil hablar con personas que previamente hicieron un año de Brecha y así escuchar lo que ellos ganaron de la experiencia de dejar atrás otras cosas buenas para servir al Señor. Cristianos sabios que nos conocen bien, como padres, líderes de jóvenes, líderes pastoral y coordinadores, pueden ofrecernos un consejo que nos ayude a aclarar las dudas y preocupaciones que tenemos para una decisión como esta.

La persona más importante a la que debemos consultarle es al Señor mismo. ¿Confiamos en que nos guiará a tomar la decisión correcta? Si hemos decidido servirlo, ¿proveerá él nuestras necesidades físicas, espirituales y emocionales? Sabemos que tuvo el poder de abrir el Mar Rojo para Moisés y el pueblo de Israel y de guiarlos con seguridad a través del desierto por cuarenta años. Jesús no solo tuvo el poder de realizar milagros como alimentar a cinco mil personas, también tuvo el poder para resucitar de entre los muertos después de tres días en la tumba. Creemos que su poder está en acción todavía hoy, trayendo gente a una nueva vida en Cristo y levantando comunidades cristianas alrededor del mundo. Si el Señor ha hecho todas estas cosas por el bien de su pueblo en el pasado, ¿no va también a ser capaz de darme un trabajo, un lugar para vivir y un futuro estable después de que yo le dé un año de servicio? La Escritura nos asegura el cuidado de Dios: “Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestras obras y del amor que habéis mostrado en su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.” (Hebreos 6:10)

¿Es la voluntad de Dios que yo haga un año de Brecha? ¿O debe hacerlo tu hijo o hija, o el joven de quien eres líder pastoral o a quien sirves en el programa de jóvenes? No veo cómo el Señor podría enojarse o disgustarse con cualquier joven que escoja ofrecerle todo su corazón, su vida, sus dones y talentos, abandonándose completamente a su cuidado fiel. Este tipo de ofrenda agrada al Señor y le da gloria.

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