Por qué la Brecha Parte II

Puedo compartir un poco de mi propia experiencia personal, habiendo ya vivido y servido en varias comunidades por más de tres años afuera de mi país, Costa Rica. Puedo decir que definitivamente vale la pena. He vivido a miles de kilómetros de mi casa, me he perdido momentos importantes en las vidas de mis seres queridos, momentos alegres y momentos difíciles.

He tenido que hacer significativos ajustes y cambios culturales para adaptarme a las costumbres de la gente a la que he servido en otros lugares. También he pasado por tiempos en los que sirvo sin saber si hago alguna contribución útil a las personas con las que trabajo. ¡Pero en todo ese tiempo el Señor ha estado a mi lado! Y no me ha defraudado.

Ha estado ahí para apoyarme en toda circunstancia de mi vida: en mi oración personal, en la rutina diaria de vida comunitaria, en el servicio y en el cuidado que he dado a otros. ¿Realmente vale la pena este tipo de vida y de servicio? Creo firmemente que sí vale la pena. No tengo miedo de lo que el Señor me mande hacer en el futuro, ya sea volver a mi país o ir a otro lugar, siempre estará conmigo para establecerme en el trabajo y el servicio que quiere para mí.

El sacrificio que el Señor le pidió a nuestros padres y a aquellos que pasaron antes que nosotros en la Espada del Espíritu hace alrededor de cuarenta años no es una cosa del pasado. El Señor continúa llamándonos a servirlo como discípulos en misión.

Él continúa pidiéndonos las mismas cosas: ofrecer nuestras vidas a él, y escoger libremente ir y servir a donde sea que nos lleve. Creo que él quiere que seamos todavía más radicales al servirlo generosamente. No debemos dejar que el miedo o la inseguridad nos detengan al responderle al Señor con confianza. Nuestro Dios es un Dios fiel que nunca abandona a los que le han ofrecido la vida de todo corazón.

Creo que nuestras comunidades y el mundo a nuestro alrededor, hoy más que nunca, tiene una necesidad imperiosa de jóvenes libres y valientes que estén dispuestos a proclamar la fe en Cristo, el Señor y Salvador del mundo.

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